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NOTA

Dentro del mundo complejo y variado que es la cultura asturiana tiene un especial significado y relevancia el conjunto de creencias y leyendas que forman la mitología asturiana o astur.

 

Seguramente ninguna zona de Europa ha sabido conservar como Asturias las antiguas creencias y fabulaciones que tienen a seres fantásticos como protagonistas de extrañas acciones y aventuras.

 

Los mitos asturianos son variantes de los de otras partes de Europa, aunque las narraciones míticas, como algo arraigado y vivo, siempre incorporan el ritmo vital de la comunidad en que se transmiten.

En esta ocasión conoceremos un poco mas al trasgu ese duendecillo

Cuando por sus continuas travesuras, quieren deshacerse de él, y ya que presume de tenerlo todo muy ordenado y limpio (cuando está de buen humor), le extienden por el suelo linaza o mijo y se lo mandan recojer - el Trasgu tiene la mano con un agujero-, también le mandan blanquear la pelleja de un carnero negro, o traer un cesto lleno de agua, cosas imposibles de realizar por él.

El Trasgu, picado en su amor propio abandona la casa para no volver.

 

Dialogo con mi coche


 

Hhttp://fviso.blogspot.es/img/otravez.gifoy mi coche decía que estaba cansado, el ordenador de abordo tenia un mensaje en su pantalla muy claro... No ando por que no quiero... Me baje del coche y me puse frente a el, encarados los dos comencé de decirle ¿Que te pasa hoy, quieres fastidiarme el día?, un sonido ronco salió debajo del capó contestando a mi pregunta ¿No ves que ya estoy viejo?, Viejo, respondí si solo tienes 7 años, yo a tu edad... y me interrumpió, a  mi edad tu proporcionalmente eras un bebé, no te tires pegotes, anda, ponme aceite nuevo, cambiame las ruedas, y estirate un poco poniéndome gasolina 98, no seas racano?...¿ Racano yo?, con lo que te cuido, te adorno con cintas plateadas en los costados, he cromado tu radiador, te he puesto unas tomas de aire chulisimas, he pintado tus paragolpes y te he puesto tapacubos nuevos también cromados ¿Qué mas quieres?.
¡Pues que voy a querer!... Que no me des acelerones a la salida de los semáforos, que no aparques de oído golpeándome contra otros colegas, que no me cargues como a un burro  y sobretodo, que no corras por esos caminos de Dios.
¿Correr yo?, Tu no sabes lo que es correr, a ti te compre cuando ya se me había pasado la fiebre de la velocidad, cuando los años me habían asentado y llegar antes o después a un sitio no tiene importancia. Tu predecesor, el Chrysler, ese si que corría, tragaba mucha gasofa, pero era una delicia poner el pie en el acelerador y sentir todos sus caballos en el pie me deshice de él por que tenia un deposito muy pequeño y tenia que parar en todas las gasolineras que había a nuestro paso.
¡Vale!, ya negociamos...tu me lavas todas la semanas, me pones gasolina de lujo y yo prometo llevarte donde quieras, sin fallar en el arranque por las mañanas, sin darte sustos en las curvas y cuidándote en los viajes.
¡De acuerdo!, pero arranca ya de una vez que voy a llegar tarde al trabajo

Las cosas no son exactamente como piensas

Una muchacha estaba aguardando su vuelo en una sala de espera de un gran aeropuerto. Como debía esperar por muchas horas, decidió comprar un libro para matar el tiempo. También compro un paquete de galletas. Se sentó en un asiento en la sala VIP del aeropuerto para poder descansar y leer en paz. Al lado del asiento donde estaba la bolsa de galletas se sentó un hombre que abrió una revista y comenzó a leer.
Cuando ella tomo la primera galleta, el hombre también tomo una. Ella se sintió indignada, pero no dijo nada. Apenas pensó: "pero, que descarado, si yo estuviese mas dispuesta le daría un golpe en el ojo para que nunca mas se le olvide".
Cada vez que ella tomaba una galleta, el hombre también tomaba una. Aquello la dejaba tan indignada que no conseguía reaccionar. Cuando quedaba apenas una galleta, pensó: "ah... que será lo que este abusador va a hacer ahora?".
Entonces el hombre dividió la última galleta por la mitad, dejando la otra mitad para ella. Ah!! Aquello era demasiado! se puso a bufar de la rabia! Entonces cerró su libro y sus cosas y se dirigió al sitio de embarque.
Cuando se sentó, confortablemente, en su asiento, ya en el interior del avión, miro dentro de la bolsa y para su sorpresa su paquete de galletas estaba allí... todavía intacto, cerradito!! Sintió tanta vergüenza. Solo entonces percibió lo equivocada que estaba, había olvidado que sus galletas estaban guardadas dentro de su bolsa!! El hombre había compartido sus galletas sin sentirse indignado, nervioso, consternado o alterado, mientras ella quedo muy trastornada, pensando que estaba compartiendo las de ella con él. Y ya no había más tiempo para explicaciones... ni para pedir disculpas.

Reflexión: Cuantas veces, en nuestras vidas, estamos comiendo las galletas de los demás, y no somos conscientes de ellos?. Antes de llegar a una conclusión... observa mejor!! Tal vez las cosas no sean exactamente como piensas, no pienses lo que no sabes acerca de las personas...

Carta a un amigo

 

Hoy he recordado cuando llegué a casa la primera vez. Lo contentos que estabais todos conmigo. Qué hermoso fue para mí ver la carita de felicidad de tu hijo cuando me sacaste de la caja con mi collar rojo recién estrenado. Enseguida nos hicimos amigos y hemos compartido muchas vivencias risas y llantos, momentos de juegos y alegrías.


Quería contarte cómo,desde hace unos días, he andado vagabundeando por las calles, dando vueltas y más vueltas sin saber dónde esconderme. Me he salvado por casualidad de ser atropellado y casi me agarran los laceros con su cuerda. Estoy muy triste,pero no te reprocho nada. En realidad estabas en tu derecho de abandonarme, tú eres el hombre civilizado y yo un pobre perro irracional, así que me arrojaste de casa y no hay más que hablar.¡ Pero qué modo tan cobarde elegiste!

¿Como se te ocurrió eso de tirarme un palito desde el coche para que lo recogiese? Bien sabias cómo me gusta jugar. Cuando salté para cogerlo y devolvértelo aceleraste hasta perderte en la lejanía. No sabes cuanto corrí tras de ti… pero no pude alcanzarte. ¡ Y yo que creía que me habías sacado de paseo!.

Quiero contarte cómo me siento cuando veo un coche parecido al nuestro. Me imagino que te has arrepentido y vuelves a buscarme. Si así lo haces te pido por favor que estés atento, pues he cambiado mucho en estos días. ¿Sabes? cuando nos abandonan, los perros tomamos un aspecto triste. Andamos como sin color y con olor a miseria. Además ,me dieron una pedrada y cojeo de una patita. Me da mucho miedo que no me sepas reconocer.

Yo sigo vagando por la ciudad, buscándote, buscando a ese amigo que me perdió en un recodo del cariño. Bueno, te dejo, que vienen a echarme de estos cubos de basura donde trato de calmar el hambre. Solo un último ruego, por favor, no le digas a tu hijo que me abandonaste cobardemente. El me quería de verdad y no podrá perdonártelo miéntele como me mentiste a mi.

 

¿Debo sonreír porque somos amigos? ¿O llorar porque nunca seremos más que amigos?